Música Poética
Música Poética es la colección discográfica de música antigua del CSIC. Se trata de un proyecto de investigación interdisciplinaria compuesto por la ciencia de la filología y de la musicología para difundir los parámetros culturales de la Edad de Oro a través de su música y su literatura. Nació en 2005, aunque su planificación empezó a gestarse en 2004 con el encargo del CD Entre aventuras y encantamientos, música para don Quijote, para conmemorar el IV Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote. Música Poética debe su nombre al tratado homónimo del teórico musical Joachim Burmeister, publicado en 1606.
Música Poética ha sido considerada como paradigma de transferencia de conocimiento a la sociedad en el ámbito de las Humanidades y las Ciencias Sociales del CSIC. El equipo científico y artístico de Música Poética está compuesto por Lola Josa (Profesora de Literatura Española de la Edad de Oro. Universidad de Barcelona), Mariano Lambea (musicólogo del CSIC) y Albert Recasens (director musical y productor del sello discográfico Lauda Música).

Palabras de presentación de “Música poética”, la colección discográfica de música antigua del CSIC
(Madrid, CSIC, Centro de Estudios Históricos, 16 de diciembre de 2005)
Mariano Lambea
En primer lugar, hemos de agradecer al Director del Departamento de Publicaciones del CSIC, Dr. Miguel Ángel Puig-Samper, el interés que ha mostrado en todo momento ante la iniciativa de crear una colección discográfica de música antigua. También nuestro agradecimiento a la discográfica Lauda Música, y a su productor, el musicólogo Dr. Albert Recasens, que no ha dudado en ofrecer su producción musical al CSIC para llevar a feliz término esta propuesta.
“Música Poética” nace en el mejor momento que cabía esperar: nada menos que en el mismo año del IV Centenario de El Quijote. Recordemos la máxima cervantina en boca de Sancho: “Señora, donde hay música no puede haber cosa mala.” Mejor augurio, pues, imposible.
En 1941 se editó el primer volumen de la colección “Monumentos de la Música Española” patrocinada por el CSIC. En este año 2005 se acaba de publicar el volumen 71. Otras colecciones de música también han sido editadas por el CSIC: por ejemplo, “Música Hispana” (1952) o “Cancioneros musicales de poetas del Siglo de Oro” (1975). He de decirles a Vdes. que estamos hablando de, aproximadamente, 25000 páginas de música impresa que comprenden un sinfín de compositores, de obras y de géneros musicales que abarcan tres centurias de la historia de la música española, los siglos XVI, XVII y XVIII, período cronológico que, en nuestros tiempos, se conoce como música antigua. También les diré que, de esa ingente cantidad de música, se han nutrido, se nutren y se seguirán nutriendo innumerables conjuntos vocales e instrumentales, nacionales y extranjeros, que interpretan ese patrimonio musical en conciertos y lo perpetúan en grabaciones discográficas. La música antigua (concepto o, incluso, moda que surgió a mediados del siglo XX en ambientes centroeuropeos) sugiere, además, una manera concreta de entender la interpretación musical: aquella que contempla el afán por recuperar el sonido original a través del rigor histórico y científico. Desde un par de décadas aproximadamente estamos asistiendo a un transvase interesante en el ámbito de la música antigua. Se trata de la continua comunicación e intercambio de experiencias y propuestas entre musicólogos e intérpretes. Ahora es normal que el musicólogo, ese músico investigador y teórico que reflexiona sobre la música pero que, salvo excepciones, no conoce a fondo los entresijos de la interpretación, opine y se comprometa en la praxis musical desde la ladera científica, de la misma manera que es también habitual que el músico práctico, que no suele manejarse bien en bibliotecas y archivos, haga alguna incursión en el terreno de la Academia y se informe detenidamente, por ejemplo, de la preceptiva musical de la época, de la afinación, de la construcción de instrumentos y de otras cuestiones musicológicas. Sin duda, el resultado de la feliz relación de ambos adquiere su plena significación en el mundo de la fonografía, verdadero ámbito de experimentación y cedazo de resultados finales que acostumbra a evidenciar lo atinado o no de las propuestas. Si a todo esto añadimos, como el es caso de “Música Poética”, la presencia, no ya indispensable, sino del todo punto inmersa en el proceso de investigación, de la filología, obtendremos la tan afamada, atractiva y ponderada interdisciplinariedad.
El lema de nuestra colección es toda una propuesta y una promesa: Musica poetica es el título de un tratado musical de Joachim Burmeister, publicado en 1606 (otro IV Centenario que asoma en el horizonte, aunque éste de menor significación que el cervantino). Este teórico alemán fue el primero en proponer una sistematización retórica para la expresividad musical. Animaba su intención la misma que anima la nuestra: realizar una música elocuente, capaz de mover los afectos de los oyentes, a través de la transgresión controlada de la normativa en la composición. Hay momentos en la historia de los estilos musicales en los que la preceptiva no es válida, ya que coarta la libertad creadora del artista. Entonces es cuando se recurre al término música poética para ilustrar, explicar o justificar la intención del compositor en ir más allá de la aplicación de procedimientos técnicos convencionales. También nosotros pretendemos que nuestra recién creada colección sea elocuente y contenga producciones de amplio calado artístico y de solvencia científica incuestionable. Nosotros no transgrediremos ninguna normativa, pero no pondremos diques a nuestra imaginación en las propuestas interdisciplinarias que tengamos previsto realizar. Tendremos la valentía de Ícaro, pero no su imprudencia. El auge que está teniendo actualmente la música antigua española en el mundo cultural es evidente, tanto por su calidad como por la gran cantidad de obras que tenemos todavía por conocer y valorar. Recordando ahora esas 25000 páginas de música que el CSIC ha publicado, y las que, sin duda, seguirá publicando, debemos congratularnos, y nos congratulamos, de que nuestro organismo se haya decidido a materializar en sonido armónico la investigación musicológica que se lleva a cabo en su Área de Humanidades y Ciencias Sociales. En consecuencia, es ahora el momento oportuno de que el CSIC inicie esta colección discográfica que le permita llevar a buen término las fases que conlleva toda investigación musicológica, que son las siguientes:
. Investigación aplicada en los archivos y bibliotecas de obras que aún permanecen inéditas y cuya calidad artística esté fuera de toda duda.
. Transcripción a notación musical moderna siguiendo la metodología científica adecuada para facilitar a los intérpretes la lectura correcta de las obras.
. Edición de las partituras con el pertinente estudio musicológico, estilístico y analítico que permita en todo momento el perfecto asesoramiento para el intérprete.
. Grabación de las obras con cantantes e instrumentistas de reconocido prestigio internacional, especializados en la interpretación de la música antigua española con criterios historicistas e instrumentos originales, y utilizando la tecnología más avanzada en lo referente a la toma de sonido.
. Presentación formal del CD de excelente calidad editorial conteniendo el correspondiente libreto explicativo en cuatro idiomas, que recoja el pertinente comentario sobre el contexto histórico y la valoración artística de las obras, así como los textos poéticos, incluyendo, además, las oportunas ilustraciones.
. Difusión de los CD’s a escala internacional, a través de las redes de distribución existentes (convenios firmados entre Lauda Música y los distribuidores internacionales) y con el apoyo de medios de comunicación y prensa especializada. Se asegura así la transferencia de conocimiento a la sociedad con un impacto significativo.
. “Música Poética” tiene también como objetivo prioritario llegar a convertirse en una colección de referencia en el panorama nacional e internacional de la música antigua, realizando para ello las grabaciones de las obras más interesantes de los géneros profano, religioso e intrumental.
Ya para terminar, simplemente recordarles que nuestro patrimonio musical histórico, tan valorado e importante como todavía ignorado en su auténtica dimensión, necesita aportaciones e iniciativas como la presente colección para su salvaguarda y disfrute por parte de todos.
Muchas gracias por su atención.
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Lola Josa
Todos los aquí presentes, de una u otra forma, somos personas dedicadas a la ciencia y al arte; a inyectarle, en definitiva, más vida a la vida desde el conocimiento, por eso sé que me creerán en la sinceridad desde la que quiero agradecer y celebrar diferentes causas de honda satisfacción no personal, sino científica y humanística que es lo único importante y lo único, asimismo, capaz de congregarnos en encuentros como éste. En primer lugar, quiero agradecerle al servicio de publicaciones del CSIC el respaldo editorial que le brindó, hace ya seis años, a un proyecto interdisciplinario con el que el Dr. Lambea y yo nos propusismo rescatar de su sueño eterno el cancionero poético-musical más bello e importante de la corte de Felipe IV: me estoy refiriendo al Libro de Tonos Humanos. Para serles sincera, debo reconocerles que no era fácil semejante apoyo editorial, y no lo era por varios motivos, pero son dos los que merecen su mención: porque se trataba de un proyecto realizable en su plenitud a muy largo plazo y porque no existía una tradición editorial que acogiera la edición de la música y la poesía a partes iguales, editadas y estudiadas interdisciplinariamente. Más allá de múltiples escollos, el CSIC, como institución, supo apoyar oportunamente dicho proyecto. En segundo lugar, debemos congratularnos de que Lauda Música, bajo la dirección del Dr. Albert Recasens y el magisterio musical de Ángel Recasens, acogiera, hace tiempo, con entusiasmo y absoluta entrega la propuesta de colaboración en la grabación de un repertorio que, como hemos podido analizar y estudiar, era las mieles de la sensibilidad barroca hispánica.
Gracias al concurso de estas dos felices circunstancias, llego a la tercera que, para nosotros, significa la culminación de una labor realizada en silencio, desde la discreción a la que se debe todo científico: gracias, así pues, al Área de Humanidades y Ciencias Sociales del CSIC que ha dado alas (y no cera) a una colección discográfica cuya alma mater es la poesía y la música hermanadas en un solo arte; colección que pretendemos que se convierta no solo en un baluarte de música antigua, en un referente obligado de los proyectos más originales poético-musicales, sino en un medio ejemplar de transferencia de conocimiento a la sociedad, en un camino de vuelta con el que ofrecerle a la sociedad, de manera selectiva, estéticamente cuidada y comprometida, un legado que, en última instancia, le pertenece. Y el primer fruto de todo ello es el CD que hoy les presentamos: El vuelo de Ícaro. Música para el eros barroco.